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Conciencia, ego y demonios internos. Una reflexión personal

  • Foto del escritor: Studio Bas Architects
    Studio Bas Architects
  • 18 ene
  • 5 Min. de lectura
Escala · Silencio · Soledad elegida · Tiempo
Escala · Silencio · Soledad elegida · Tiempo

INTRODUCCION


Muchas veces siento el deseo de estar solo en una isla junto con mi esposa. Solo ella y yo. Lejos del ruido, de las exigencias, de los problemas del mundo. Olvidarlo todo. Vivir en una especie de retiro permanente. Pero sé que esa idea pertenece más al terreno de la utopía que a la realidad.

La vida no funciona así.

Quiero partir de algo que considero fundamental: cada persona lucha internamente con sus propios demonios. Algunos son más visibles, otros más silenciosos; algunos más feroces, otros más sutiles. Yo tengo los míos, y créeme, por lo duro que me ha golpeado la vida en determinados momentos, no son precisamente amables.


Introspección · Interioridad · Luz como metáfora
Introspección · Interioridad · Luz como metáfora

Imagen pública vs realidad


Sin embargo, si observas lo que publico, verás sobre todo una versión luminosa de mí. Fotografía, naturaleza, arquitectura, viajes, exploración, conocimiento. Soy un fotógrafo amateur, un amante del espacio, de la forma, de la luz, de los lugares y de las ideas. Me atrae profundamente aprender, mirar, entender. Eso es lo que comparto.

Pero que muestre esa versión no significa que todo esté siempre en orden, ni que viva en un estado permanente de felicidad. Ni yo, ni nadie vive así. La felicidad no es un estado absoluto, continuo o garantizado. Pensar lo contrario es una ilusión peligrosa.

No se dejen engañar: la felicidad no es permanente para nadie. Todos —absolutamente todos— luchamos contra nuestros demonios internos. Y no existe una jerarquía moral entre ellos: ni el mío es más grande que el tuyo, ni el tuyo más pequeño que el mío. La diferencia no está en la magnitud del conflicto, sino en cómo cada mente aprende a relacionarse con él. Resiliencia, autocontrol, reflexión: ahí es donde algunos demonios se reducen, no porque desaparezcan, sino porque dejan de gobernarnos.


Presencia sin espectáculo · Forma contenida
Presencia sin espectáculo · Forma contenida

Conciencia y ser consciente


Aquí es donde quiero entrar en un terreno más filosófico.

¿Eres consciente de tu existencia o vives desde una conciencia pre-reflexiva? Jean-Paul Sartre planteaba que, en su mayoría, los seres humanos vivimos en este segundo estado: existimos, sentimos, actuamos, pero sin detenernos a reflexionar profundamente sobre nuestra propia experiencia.

Todos los seres vivos dotados de sistema nervioso poseen conciencia en un sentido básico: sienten dolor, placer, frío, miedo; perciben sonidos, imágenes, estímulos. Pero en el ser humano aparece algo distinto: la capacidad de reflexionar sobre la experiencia misma. No solo sentimos, sino que sabemos que sentimos. No solo vivimos, sino que podemos interrogarnos sobre el hecho de estar vivos.

Conciencia y ser consciente no son exactamente lo mismo. Tener experiencias es conciencia. Darse cuenta de ellas, observarlas, cuestionarlas, es ser consciente.

Y, sin embargo, la mayor parte del tiempo vivimos en piloto automático.


Detención · Presencia · Conciencia
Detención · Presencia · Conciencia

El piloto automático y el ego


Desde que nacemos, somos moldeados por estructuras sociales, culturales y simbólicas que nos preceden. Aprendemos qué pensar, cómo comportarnos, qué desear, qué temer. Con el tiempo, ese molde se vuelve tan familiar que dejamos de cuestionarlo. Así, reducimos nuestro estado consciente a una rutina mental cómoda, previsible.

Aquí entra en juego el ego.

El ego no es un enemigo. Es una estructura necesaria. Nos da identidad, dirección, deseo, ambición, sentido de continuidad. Sin ego, probablemente viviríamos una existencia vacía, sin impulso ni proyecto. La filosofía y la psicología coinciden en esto: el ego cumple una función vital.

Pero también tiene un lado oscuro.

Cuando el ego domina toda la escena, nublamos nuestra capacidad de ser conscientes. Todo gira en torno al “yo”: mis ideas, mis razones, mis creencias, mi verdad. Creemos tener siempre la razón. Dejamos de escuchar. Dejamos de cuestionarnos.

El resultado es una sociedad con un desarrollo tecnológico impresionante, pero con una madurez evolutiva precaria. Tecnologías avanzadas en manos de egos frágiles, capaces de destruirlo todo con tal de conservar poder, control o superioridad.


Ego materializado · Poder · Desproporción
Ego materializado · Poder · Desproporción

La perspectiva cósmica


Para profundizar en esto, te invito a considerar algo incómodo, pero necesario.

En tres o cuatro generaciones, nadie te recordará. Tal vez se conserve tu nombre, si tienes suerte. Difícilmente una anécdota, una imagen borrosa, un recuerdo vago. ¿Sabes cómo se llamaba tu tatarabuelo? ¿Conoces realmente quién fue?

Ahora ampliemos la escala.

El universo observable es inmenso, hasta el punto de ser casi imposible de imaginar. Solo en nuestra galaxia, la Vía Láctea, existen entre cien y cuatrocientos mil millones de estrellas. Las estimaciones sugieren que esa cantidad podría ser comparable, e incluso superior, al número total de granos de arena de todas las playas y desiertos de la Tierra, cuando se analizan ambos fenómenos por órdenes de magnitud.

Y si ampliamos aún más la escala, en el universo observable existen alrededor de dos billones de galaxias. Es decir, hay más galaxias en el universo observable que estrellas en nuestra propia galaxia.

Desde esa perspectiva, nuestra vida no significa nada para el universo. Ni siquiera la especie humana, en su conjunto, representa algo relevante a escala cósmica. El universo no nota nuestra existencia, ni nuestra ausencia. Continuará expandiéndose con absoluta indiferencia, exista o no un planeta llamado Tierra albergando vida.

Esto no es nihilismo. No significa que nada importe.

Significa que el sentido no es cósmico: es humano.


Insignificancia · Escala · Silencio absoluto
Insignificancia · Escala · Silencio absoluto

Una sola vida


Tenemos una sola vida. En promedio, unos 75 años. Un parpadeo a escala universal.

La pregunta es inevitable: ¿vale la pena permitir que nuestros demonios sean tan grandes como para vivir esta única vida en sufrimiento constante?

Yo elijo compartir mi versión feliz no porque niegue mis demonios, sino porque he aprendido a reducir su dominio sobre mí. Son míos, y no quiero que tú cargues con ellos. Ojo: minimizarlos no significa que sean pequeños. Significa que ya no dirigen mis decisiones.


Decisión · Dirección · Apertura
Decisión · Dirección · Apertura

Cierre: una decisión inevitable


Ser consciente no es cómodo. No es espiritualidad barata ni positivismo ingenuo. Ser consciente duele, porque implica mirarse sin excusas, sin máscaras y sin relatos tranquilizadores.

Pero hay algo aún más duro que eso: vivir toda una vida sin darse cuenta de que se está viviendo.

El universo no te debe nada. La historia no te debe nada. Nadie te va a recordar para siempre.

Y precisamente por eso, esta vida —la tuya— importa ahora.

No porque seas especial a escala cósmica, sino porque eres consciente de existir. Y esa conciencia te obliga a una elección: seguir en piloto automático, dominado por el ego y los demonios, o asumir la responsabilidad de vivir despierto.

Respiras ahora mismo. Estás aquí. Eso es real. Todo lo demás es ruido.

Y en una vida tan breve, no hay decisión más radical que elegir vivir conscientemente.


Permanencia · Silencio · Tiempo
Permanencia · Silencio · Tiempo


 
 
 

3 comentarios

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Invitado
19 ene
Obtuvo 5 de 5 estrellas.

Asi mismo es la vida👌

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Evelyn
19 ene
Obtuvo 5 de 5 estrellas.

Que verdad hay en cada una de tus palabras🥰🙏 todos cargamos con algo en esta vida.


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John
18 ene
Obtuvo 5 de 5 estrellas.

“Wow, this reflection really resonated with me. I loved how you tied human consciousness to a sense of cosmic humility. Definitely gives you something to think about. Thanks for sharing!”

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